Iter Criminis. Camino del Delito

Por Cristina Sanz Sánchez, periodista

El Diablo en el Prado. Capítulo II. El primer rostro: la serpiente

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ICONOGRAFÍA DEL DIABLO EN LA PINTURA DEL MUSEO DEL PRADO

CAPÍTULO II EL PRIMER ROSTRO: LA SERPIENTE (PARTE I)

Viene de Un pequeño apunte cronológico Parte (II).

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que había  hecho el Señor Dios. Y fue y dijo a la mujer: ‘¿Así que Dios os ha dicho que no comáis de ninguno de los árboles del jardín?’ ‘No, respondió la mujer a la serpiente; podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Sólo del fruto del árbol que está en medio del jardín nos dijo Dios: No comáis de él, ni siquiera lo toquéis, porque de lo contrario moriréis’. Replicó la serpiente a la mujer: ‘¡Qué vais a morir! Al contrario, es que Dios sabe que en el momento en que comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal’. La mujer vio entonces que el árbol era sabroso para comer, bonito de ver y apetecible para adquirir sabiduría. Así que tomó de su fruto y comió: se lo dio también a su marido, que estaba junto a ella, y él también comió. (…) ‘¿Qués lo que has hecho?’ -dijo el Señor Dios a la mujer. Y ella respondió: ‘Es que la serpiente me engañó y fui y comí’. Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: ‘Por haber hecho eso, – maldita seas entre todos los ganados – y entre todas las bestias salvajes. – Sobre tu vientre te arrastrarás – y polvo comerás – todos los días de tu vida. – Yo pondré enemistad entre ti y la mujer, -entre tu linaje y el suyo: él te aplastará la cabeza: – tú sólo acosarás su calcañar.’ Gen 3, 1-15.

Esta es la primera vez que aparece descrito el Diablo tentando al ser humano, incitándolo a pecar y en esta ocasión lo consigue. El Maligno tiene en los inicios de la historia (religiosa) del hombre un primer papel protagonista. El Pecado Original ha sido representado en infinidad de ocasiones por el arte de todas las épocas y se convierte casi en una preocupación primordial de los artistas (aunque no siempre) mostrar el Pecado Original a los hombres. Es la Tentación de Eva y Adán donde aparece enrollado en forma de serpiente alrededor del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. (*)

El contenido esencial de este relato es que el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, estaban constituidos o elevados a un estado de felicidad perfecta de gracia, inmortalidad, equilibrio y armonía. Este estado estaba unido a la estancia en el Paraíso, o sea, a su amistad con Dios, subordinado a la obediencia precepto divino que les fue impuesto, simbolizado en el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Seducidos por el Diablo -la serpiente- quebraron conscientemente el precepto divino y entró así el pecado en el mundo, con la pérdida de los bienes terrenales y sobrenaturales, y comenzaron todos los males que aquejan hoy día a la humanidad según el símbolo judaico-cristiano.

Pinturas murales de la ermita de Santa Cruz de Maderuelo. Anónimo español, s. XIII.

Pinturas murales de la ermita de Santa Cruz de Maderuelo. Anónimo español, s. XIII.

La astucia de la serpiente era proverbial en Israel. Pero, concretamente en el Génesis, se le adjudica una inteligencia superior, calculadora y pérfida, hábil en su dialéctica, experta en el juego de las palabras con doble sentido, conocedora del corazón humano y del modo de explotar las circunstancias. Las palabras de la serpiente señalan al portavoz de un ser muy hábil, enemigo de Dios y envidioso de los hombres. Tanto la misma Escritura como toda la tradición cristiana antigua indentifican a la serpiente con Satanás, aunque en el relato del Génesis no se menciona explícitamente.

Las pinturas murales de la ermita de “Santa Cruz de Maderuelo” es la obra más antigua que conserva el Museo del Prado con este motivo. Además de ser una típica muestra del Románico castellano del siglo XII, representa en el luneto de la bóveda el Pecado Original con Adán y Eva uno a cada lado del Árbol de la Ciencia y una serpiente de tono grisáceo y poca longitud, enrollada en el tronco de lo que quizá sea una higuera y desde dónde le ofrece la fruta prohibida a la mujer. Es una pintura esquemática, enérgica y de gran expresividad. Como consecuencia de ser la tentadora en el Edén, la serpiente ha pasado a ser un animal de carácter maligno en la cultura popular de los pueblos que profesan la religión cristiana. Curiosamente, en el paganismo grecorromano la serpiente estaba asociada con el dios de la salud (Fortea, José Daemoniacum. Tratado de demonología, p. 109).

Los medios monásticos contribuyeron enormemente al desarrollo  del imaginario diabólico. Los monjes, inmersos la mayoría de las ocasiones en una vida de privaciones y soledad, son asaltados por tentaciones, alucinaciones y son presa fácil de alteraciones nerviosas, físicas y psíquicas, que son atribuidas a la acción del Ángel Caído.

El Diablo se esfuerza en tentar, no sólo a los pecadores y a los santos, a quienes intenta inducir al pecado, sino incluso al propio Dios. A veces lo consigue y otras fracasa y en la Tentación de Adán y Eva lo consigue por primera vez“.

(*) En el jardín del Edén existían dos árboles especiales: el Árbol de la Vida, y el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. El fruto del Árbol de la Ciencia otorgaba el conocimiento del bien y del mal. Este conocimiento era un privilegio que Dios se reservaba. Al comer de él, Adán usurpó esta ciencia contra la voluntad de Dios. La consecuencia de esta desobediencia fue la pérdida de la inmortalidad como privilegio. Con la “ciencia del bien y del mal” entraron en el mundo del pecado y la muerte. Esta ciencia  consiste en la facultad de decidir por sí mismo lo que es el bien y el mal y obrar en consecuencia. Al usurparlo, el hombre reivindica su autonomía moral, negando así su condición de criatura y derribando el orden establecido por Dios.

Hasta aquí la primera parte de El primer rostro: la serpiente. En la siguiente entrada concluiré este capítulo para pasar al III: El Tentador.

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Cristina Sanz Sánchez

Autor: Cristina Sanz Sánchez

Periodista de Crónica Negra y Judicial. Especialista en Comunicación Corporativa y Social Media, pasando por Radio Nacional de España.
“Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco”. Scaramouche, Rafael Sabatini.

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