Iter Criminis. Camino del Delito

Por Cristina Sanz Sánchez, periodista

El Diablo en el Prado. Capítulo V. La gran bestia: el dragón (parte II)

| 1 Comentario

Share Button

ICONOGRAFÍA DEL DIABLO EN LA PINTURA DEL MUSEO DEL PRADO

CAPÍTULO V. LA GRAN BESTIA: EL DRAGÓN (PARTE II)

 

Viene de Capítulo V. La gran bestia: el dragón (parte I).

“El Apocalipsis de San Juan es el libro de la Biblia que más obra de arte ha inspirado, aparte de los Salmos. Fue en el siglo V cuando el Apocalipsis empezó a ser representado por los artistas cristianos y a partir de ahí empezó a ser plasmado con profusión, sobre todo en España y Francia. Siempre se presentan imágenes de gran fuerza visual que se inspiran en mitos de combate, llenos de dragones y serpientes, siendo el único texto que recoge la gran lucha desatada en los cielos. El Adversario, el dragón de siete cabezas puede corresponder a los siete archidemonios de Ahrimán. Su cifra es el 666, sería la transcripción del nombre de Nerón. En este libro de la Biblia también se mencionan a dos bestias que representan a Satanás y que son claramente descritas por San Juan: ‘Vi subir del mal una Bestia, que tenía diez cuernos y siete cabezas, sobre sus cuernos diez diademas y sobre sus cabezas nombres blasfemos. La Bestia que vi era parecida a una pantera, sus pies como los de oso y su boca como la de león. El Dragón le dio su fuerza, su trono y un gran poder’ (Ap 13, 1). Pero en el arte siempre se prefirió representar al dragón.

Las representaciones del Apocalipsis siempre causaron dificultades de traducción artística para los pintores. Ciertas visiones de este libro, como la de San Juan devorando el Libro que presenta un ángel cuyas piernas son dos columnas de llamas, bastaban para desalentar a los artistas empeñados en hacer una traducción lineal y gráfico, Alberto Durero, quién ofreció la interpretación más célebre. La importancia de las xilografías publicadas por el maestro de Nuremberg en 1498 es tal, que la historia de la ilustración del Apocalipsis se puede dividir en antes y después de Durero.

"Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis". Xilografía de Alberto Durero, 1498.

“Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”. Xilografía de Alberto Durero, 1498.

En el siglo V, cuando el Apocalipsis entró en el repertorio del arte cristiano con los mosaicos de Roma y Rávena, comenzaron a proliferar las obras con esta temática en todos los países de la cristiandad occidental. En España y Francia, sobre todo, podemos encontrar las representaciones más ricas del libro bíblico. Los beatos españoles reunieron manuscritos iluminados que reproducían no el texto original, sino un Comentario del Apocalipsis compuesto hacia finales del siglo VIII por el Beato y Abad de Liébana (Cantabria). Por ello, estos libros se denominan los Beatos (Beatus). Los ejemplares historiados de estos libros se difundieron por España y también por Francia gracias a las peregrinaciones a Santiago de Compostela.

Los manuscritos franceses y anglonormandos de los siglos IX a XIII ofrecen una ilustración ordenada y a veces excepcionalmente detallada del Apocalipsis. Entre los más importantes se encuentran en la Biblia de Carlos Calvo, el Evangelio de Saint Médard de Soissons, el Codees Aureus de San Emerano de Ratisbona, y la Biblia de Carlos el Gordo. En Inglaterra tiene gran importancia el Apocalipsis de Lambeth.

Durero era muy joven cuando 1498 se propuso realizar la tarea de ilustrar el Apocalipsis en catorce grandes xilografías tomando como modelos las Biblias xilográficas de Colonia y Nuremberg. Ignoró las miniaturas del Apocalipsis alemán de Bamberg y sus predecesores mozárabes, franceses, anglonormandos e italianos. La xilografía resultó ser un instrumento poco adecuado para realizar las obras, puesto que las planchas tenían una calidad desigual y producían errores. Aun así, las xilografías del artista germano son de extraordinaria belleza, a veces de excesiva literalidad, pero que supera a las demás en fuerza y detallismo. Durero eclipsó a todos sus antecesores y marcó estilo, hasta el punto de que todos los Apocalipsis posteriores de Alemania, Francia, e incluso Moscovia, son apenas un reflejo del suyo”.

Así concluye el Capítulo V: La gran bestia: el dragón. En la próxima entrada de El Diablo en el Prado explicaré Otras Fuentes: La Leyenda Dorada que han dado imagen al Diablo y, en concreto, al dragón.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2013 Cristina Sanz

Artículos relacionados

CristinaSanz

Autor: CristinaSanz

Periodista de la Crónica Negra y el Social Media pasando por Radio Nacional de España.
“Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco”. Scaramouche, Rafael Sabatini.

Un Comentario

  1. Pingback: El Diablo en el Prado. Capítulo VI. Otras fuentes: La Leyenda Dorada | Iter Criminis. Camino del Delito

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.


Plugin for Social Media by Acurax Wordpress Design Studio
Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookVisit Us On Google PlusVisit Us On LinkedinCheck Our Feed