Iter Criminis. Camino del Delito

Por Cristina Sanz, periodista

El Diablo en el Prado. Ficha de ‘La serpiente de metal’ de Van Dyck

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serpiente_metal

Van Dyck, Anton.

(Amberes 1599 – Blackfriars, Londres 1641).

La Serpiente de Metal.

Fecha de la obra: 1620.

Óleo sobre lienzo.

205 x 235 cm.

Museo del Prado.

Dentro de la pintura flamenca del siglo XVII, Anton van Dyck es la segunda gran personalidad por detrás de Rubens. En la historia de la pintura europea pasa por ser uno de sus más distinguidos retratistas y a su vez, de espíritu más exquisito y refinado. Entró en el taller del maestro de Siegen con una sólida personalidad ya cimentada, lo que le permitió ser un colaborador muy apreciado sin entregarse a la estética del genio, aunque indudablemente en su obra se refleja la influencia de Rubens.

La Serpiente de Metal es una de las obras juveniles de Van Dyck realizadas en el taller del maestro y dónde se ve su colaboración -no en balde se puede apreciar la firma de Rubens en la franja de los pies-, aunque existen muchas cuestiones personales de Van Dyck como los modelos empleados, el sentimiento trágico o la pincelada, más larga que la del maestro. “El tema bíblico goza de mayor hondura psicológica que en piezas parecidas de Rubens”.

El tema de la Serpiente de Metal es considerado como una prefiguración de la crucifixión de Cristo, que trae el perdón a la humanidad y triunfa sobre la serpiente mortal del Pecado Original. En el lienzo observamos a Moisés, a la izquierda de la composición, que salva a su pueblo de las serpientes enviadas por Dios como castigo por su falta de fe, levantando la vara con la serpiente de bronce que cura simplemente con mirarla a todo el que ha sido mordido, lo que es una clara alusión a la salvación.

Junto a él se sitúa el Azar, mientras que a la derecha está la gente que suplica la curación, destacando sus gestos de dolor y desesperación, angustia y el deseo de supervivencia. Una de las figuras más interesante es la mujer arrodillada, ya que se concentra en ella la expresión más intensa de fe. También destaca el escorzo del hombre que se arrodilla a los pies de Moisés. Las figuras están en primerísimo plano, como si se tratara de un friso clásico, destacando su anatomía, inspirada en y Miguel Ángel y sus actitudes convincentes.

Puede que esta obra recree una anterior versión del asunto debido a que, como ya hemos apuntado, Van Dyck trabajaba en el taller del maestro Rubens. Sin embargo, de esta posible deuda el artista de Amberes incorpora personajes concretos de Caravaggio y Rafael para componer la pieza, tanto en conjunto como en detalles. A lo largo de su producción, Van Dyck repetirá algunos modelos que aparecen en este lienzo.

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Cristina Sanz Sánchez

Autor: Cristina Sanz Sánchez

Periodista de Crónica Negra y Judicial. Especialista en Comunicación Corporativa y Social Media, pasando por Radio Nacional de España. "Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco". Scaramouche, Rafael Sabatini.

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