Iter Criminis. Camino del Delito

Por Cristina Sanz, periodista

El Diablo en el Prado. Ficha de ‘Orfeo y Eurídice’ de Rubens

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Rubens, Peter Paul.

(Siegen h. 1577 – 1640)

Orfeo y Eurídice.

Fecha de la obra: h. 1635 – 1637

Óleo sobre tabla.

194 x 245 cm.

Museo del Prado.

Peter Paul Rubens abarca con idéntica genialidad todas las especialidades: retrato, pintura religiosa, mitológica, histórica o alegórica. Caracterizado siempre por su inagotable vitalidad, la opulenta exuberancia, su peculiar dinamismo y las figuras hercúleas y grandilocuentes de Miguel Ángel, Rubens nos muestra en esta obra el estilo que le hizo ser un genio de la pintura.

En Orfeo y Eurídice, el maestro de Siegen -demostrando su especial predilección por la mitología griega y romana- nos muestra el tema pagano de la bajada de Orfeo al infierno para recuperar a su amada Eurídice, una ninfa. El infierno griego es gobernado por el dios Hades y su mujer Proserpina -Perséfone para los griegos-, a los cuales vemos en la obra con gesto conmovido por la demostración de amor del gran músico griego.

Orfeo se casó con Eurídice, cuya muerte por la mordedura de una víbora le embargó de tal aflicción que fue los infiernos con su lira. Su música y sus cantos convencieron a los dioses de la muerte de que permitieran a la ninfa regresar a la tierra, a condición de que Orfeo no volviese su vista atrás mientras la llevaba a la luz.

Rubens nos relata justamente este momento en que Orfeo, rebosante de amor y temor, está a punto de girarse para mirar a Eurídice. Hades es representado por Rubens como un hombre de complexión fuerte -típica del genio-  de pelo y barba despeinadas, semidesnudo, portando una vara en posición relajada para la personalidad del dios, famoso por su mal humor. Éste dirige su mirada hacia Proserpina, ataviada con un vestido negro, que señala hacia la pareja de enamorados como indicando a Hades que Orfeo está a punto de provocar la desgracia.

Destaca la paleta de tonos fríos que utiliza Rubens para colorear parte de la tabla, algo que no es muy común en él, con el único contraste de la túnica roja que viste Orfeo y la blanca que luce la ninfa. Toda la escena se localiza dentro de una edificación que puede ser un templo clásico, en el que podemos observar columnas dóricas griegas que dotan de profundidad al escenario.

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Cristina Sanz Sánchez

Autor: Cristina Sanz Sánchez

Periodista de Crónica Negra y Judicial. Especialista en Comunicación Corporativa y Social Media, pasando por Radio Nacional de España. "Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco". Scaramouche, Rafael Sabatini.

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